Apostando el dinero ajeno
Hace algunos años abandoné mi carrera en inversiones, frustrado de lo “ingrato” del oficio. Mi bautizo bursátil coincidió con el desarrollo de la crisis financiera, por lo que desde un comienzo aprendí de manera práctica las oportunidades y desafíos que consigo trae el incremento de la volatilidad en los mercados. Pero mi sentimiento de frustración nada tenía que ver con ello. Mi malestar surgía del hecho que detrás de cada alza y desplome en las bolsas, cada devaluación intempestiva, toda entrada y retiro masivo de fondos, no estaba únicamente el sano movimiento del capital que busca ser optimizado, sino la cada vez más frecuente ejecución de políticas públicas no convencionales. En la caja de herramientas del inversionista, a los 18 tomos del CFA, había que sumar ahora la capacidad de anticipar el caprichoso accionar de los gobiernos del mundo. No se trata de ser puristas ni ingenuos. Los gobiernos son responsables de las políticas fiscales y monetarias. Sólo me costó asimilar que en...